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Cicatrices

Las cicatrices son causadas cuando un daño alcanza la dermis. Aparece como consecuencia del proceso de reparación de la herida, pero dejando como secuela un cambio  de color, textura y elasticidad. Las cicatrices en relación a la superficie cutánea  normales (en el mismo plano), abultadas o deprimidas.

Las causas más frecuentes son:

Cicatrices de acné. Bien por un acné severo o por la manipulación de las lesiones. Habitualmente se observa cambio en el colágeno, elastina y ácido hialurónico que se traduce en una pérdida de volumen (cicatriz atrófica) o abultada (hipertrófica).

Estrías. De causa incierta, aparecen provocadas por un rápido estiramiento de la piel. Aparecen en la adolescencia, en el embarazo o por cambios importantes en el peso .

Cicatrices por accidentes. Consecuencia de traumatismos, quemaduras, cortes… que pueden causar daños permanentes en la piel.

Cicatrices quirúrgicas. Después de una intervención quirúrgica.

Existen diferentes tratamientos para disimular, mejorar y atenuar las marcas o cicatrices. No obstante conseguir una eliminación completa no es siempre posible. Los resultados variarán según el paciente, la profundidad y la antigüedad de la cicatriz, así como de la habilidad del especialista responsable para tratarlas.

OPCIONES DE TRATAMIENTO

La IPL es un tratamiento muy útil en las primeras fases de la cicatrización. No precisa anestesia y se necesitan 2-3 sesiones separadas por 2 semanas.

Cuando son poco profundas ,los PEELING QUÍMICOS puede ser una opción. Existen peeling superficiales mediante ácido glicólico, salicílico o retinoico, capaces de mejorar la epidermis y disminuir el tamaño de los poros. Habitualmente son bien tolerados salvo un leve escozor o irritación de la zona. Los peeling medios o profundos tienen que ser realizados en la clínica por personal cualificado.

La infiltración de MATERIALES DE RELLENO son otra alternativa especialmente en las cicatrices más profundas. El ácido hialurónico, el poliláctico o la grasa suelen ser las sustancias más empleadas., pero con un efecto transitorio.

El LÁSER es una de las técnicas más utilizadas. Bien es cierto que hay que diferenciar dos grandes tipos de luz empleada.

El láser fraccionado no ablativo, es capaz de estimular las células de la piel encargadas de sintetizar colágeno y elastina en las capas más profundas, si dañar la epidermis. Es un procedimiento muy bien tolerado, que no precisa crema anestésica previa y que puede provocar una rojez de horas o pocos días tras el procedimiento. Se recomiendan varias sesiones para alcanzar mejores resultados, separados 4-5 semanas. La otra opción es el láser fraccionado ablativo, con mejores resultados que el anterior por ser también más agresivo. Es un láser capaz de generar pequeños orificios de entrada en la piel por los que penetra la energía a las capas más profundas para generar un verdadero remodelado o resurfacing. El postoperatorio se caracteriza por la aparición de microcostras y rojez, que, dependiendo la la energía utilizada, pueden desaparecer entre 4- 8 días.

Finalmente, la subcisión es otra técnica disponible y poco empleada, que lo que pretende es despegar el anclaje de la cicatriz a zonas profundas, eliminando los tractos fibrosos que se hayan formado.

Por último la cirugía se reserva para cicatrices complejas y profundas.

En algunos casos tendremos que recurrir  la combinación de varias de estas técnicas para conseguir los mejores resultados.