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Manchas cutáneas

Las manchas son cambios de color en la piel

Las manchas pueden ser endógenas o exógenas. Segundas son debidas a la introducción en la dermis de productos extraños, lo que provoca un tatuaje (ver tatuajes). Las primeras pueden ser por aumento (oscuras), como consecuencia del aumento de producción de melanina u otros pigmentos (vasos sanguíneos, etc) o por defecto, como manchas blancas (ver vitiligo), por destrucción de melanocitos o disminución de la vascularización.
Habitualmente son más frecuentes en zonas expuestas al sol.

Los léntigos solares, también conocidos como manchas solares o seniles, son consecuencia directa de la exposición solar durante años. El melasma o cloasma, otra alteración del pigmento,  provoca manchas en la cara de gente jóven, su carácter es multifactorial, siendo la exposición lumínica su principal causante pero viéndose influido por circunstancias hormonales, cosméticos y/o componentes vasculares. Por otro lado, existen manchas localizadas de color oscuro, presentes desde el nacimiento o infancia cuya etiología no se relaciona con el sol.

Lo que sí es cierto es que independientemente del nombre y/o causa de la mancha, éstas lesiones pueden tener una repercusión estética importante, pudiendo afectar psicológicamente la vida del paciente y sus relaciones sociales.¿Cómo se tratan?

Actualmente existen muchas opciones de tratamiento y la elección va a depender del tipo de mancha.

Los tratamientos tópicos indicados con sustancias despigmentantes serán la base del éxito de su tratamiento en algunas patologías y en determinados casos se precisará de la combinación con otras técnicas.

La luz pulsada y los láseres Q-Switched han sido el mejor tratamiento para las manchas tipo léntigo, y siguen siéndolo.

Por otra parte, aunque clásicamente han estado contraindicados en las manchas como el melasma, determinados protocolos, aplicados por dermatólogos, pueden ser válidos para casos muy concretos.

Un tratamiento básico en todas estas lesiones, especialmente donde el sol es un causante indiscutible, es el uso de fotoprotectores de forma frecuente (2h).

No obstante, cualquier mancha en la piel tiene que ser valorada previamente por el dermatólogo para valorar cómo debe de ser tratada, especialmente para descartar una patología maligna.